El 27 de noviembre cuatro buzos ucranianos colocaron cargas explosivas en el casco del petrolero Mersin en aguas de Senegal. El buque quedó anclado a 19 kilómetros de las costas del país africano. El armador pertenece a la empresa turca Besiktas Shipping y el barco portaba pabellón panameño, aunque esta considerado como parte de la “flota fantasma” rusa.