La ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, quería aprovechar su declaración de primavera de este año sobre el estado de la economía para levantar el ánimo y proyectar una imagen de estabilidad, que es la palabra favorita en tiempos de crisis (el mal menor).
Por desgracia para ella, Estados Unidos e Israel han lanzado sus ataques contra Irán, lo que ha desencadenado un aumento de los precios de la energía y muchas dudas sobre el futuro económico.